Existen encuentros casuales, que resultan no ser tan accidentales después de descubrir que hay cosas que están destinadas a suceder. Y no es fácil desenmarañar el hilo de la vida, ni sencillo seguir los andares de la vida y el destino. Y es que parece que, para alguien, si tienen sentido cada una de las acciones, cada camino cruzado, cada casualidad, cada coincidencia. Para alguien esto que es incomprensible para un simple mortal como yo, es el pan de cada día para él. Será un ser supremo? O solo un niño jugando con una lupa en un hormiguero? O acaso somos como dos hojas otoñales que se encuentran por un instante en el aire, para despues irse tan lejos como si jamas hubiera existido ese encuentro? No lo sé. Porque tampoco comprendo cómo tu camino, que se separo de mí hace ya más de 15 años, hoy se vuelve a cruzar en mi camino, casi como por “casualidad”…
Y es que aun te recuerdo, aun recuerdo tu cabello de hilos finísimos pintados de ocre. Tu voz, que era la más suave de todas. Tus calificaciones que siempre fueron las más altas, los lentes que escondían los ojos que hoy veo brillantes y tan intrigantes. Tu piel de canela, y con lo mucho que a mí me gusta ese olor de canela. Y una sonrisa de hierro forjada por suaves elfos, tan indestructible y sincera.
Apenas hace poco te encontré. Pero esta vez tu llegada fue diferente. Esta vez eres ya el resultado de aquella niña que conoció aquel niño. Han graduado en papel tu esfuerzo diario. Esta vez tu sonrisa brilla más mítica, y tus ojos gritan sin espejos que los escondan. Y es que me sabes a curiosidad, me hueles a algo muy bueno por venir. Me dejas en el alma un poco de tu alegría y veo tu vida más que interesante, y siento una dama magnifica por conocer, a pesar de que ya la conocía hace tantísimo…
Alguien ha cruzado nuestros caminos, y con un poco de nuestra ayuda, torceremos el destino hasta fraguar algo para recordar toda la vida, porque los amigos que son sinceros son eternos, y son algo más. O pueden ser algo más…
Algo nos espera allá, para los dos. Y solo aquel ser que ha cruzado estos caminos sabe que sucederá, que abra entre tú y yo. Pero dejémosle a él el futuro, y tu y yo disfrutemos de este reencuentro que hoy resulta casualidad, y quien sabe, quizás podamos hacer que no sea tan accidental el volvernos a hallar. Bienvenida a mi nueva vida.
((Raziel))
Esa pequeña niña de anteojos ha cambiado, no se si para bien o para mal, todo depende de quien la mire, bien dices: ahora mis ojos no se ocultan tras unos cristales, pero el cambio ha sido más alla de lo que uno puede ver a simple vista, han pasado tantas cosas buenas, malas, tristes, alegres cada una dejando una huella en mi vida y me ha hecho ser como ahora, pero no diré nada, el reencuentro lo dirá todo,fueron solo 6 años para conocer a ese niño de cabello dorado y alborotado, travieso, consentido, buen amigo, alegre, y tan solo un día de plática virtual para conocer al hombre que ahora eres. La alegría inunda mi corazón al saberme apreciada por esos amigos que por razones de la vida tuve que dejar en mi camino, sin embargo Dios me permite nuevamente volver a recuperar esos mas de quince años detenidos, gracias por estas palabras, te aprecio mucho mi querido amigo.
ResponderEliminar...como la vida al pasar, los encuentros cotidianos marcan no solo el pausado vals que los danzantes coordinan día con día; mas bien marcan la huella que han dejado sus pisadas, sobre la tierra húmeda y fértil de nuestras almas...
ResponderEliminarLas casualidades no existen para los que siempre tienen algo que buscar!! FELICIDADES!! (aun sin saber de que hablarás)