miércoles, 27 de julio de 2011

Un casco no me quitara las alas de la mente.

Jefe de los sueños, espía nocturno, el de multiforme ingenio, guardián de las puertas, mensajero de los que viajan y cruzan hacia el otro lado, de astutos pensamientos, heraldo de los dioses, enséñame la hermenéutica tan elemental para descifrar mis sueños.
Hoy te pido tu pétaso prestado para poder volar y viajar por sobre todo este infierno, te pido tu mano me guie en un viaje seguro hasta donde deba llegar. Hace un sacrificio antes de partir en tu honor, esperando me permitas cumplir mis mas efímeros sueños.
Sé que podre vencer a Argos, que podre cegar sus cien ojos si tu caduceo me conduce.
Buscare con calma y serenidad a mi homónima, Atenea, para juntos ser dioses de la elocuencia. Y todo funcionara.
Mantendré un itifalo el tiempo que sea necesario hasta hallar a la dueña de este acto.
Hasta entonces te devolveré las alas, Hermes.

Con agradecimiento: Raziel

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