La unión se rompió, tú seguiste con tu camino, y yo seguí con el que era nuestro. Tu hallaste nuevos senderos, y yo solo ando en los recuerdos de lo que eran nuestros sueños.
Cuantas fianzas le he pagado al karma por ti, para que te deje libre del yugo de su incorruptible ley, cuantos favores le he hecho siempre buscando abone un poco en tu cuenta, y no en la mía, yo sabré vivir al contado. Pero cuanto, cuantísimo he buscado deformar las leyes, haciéndolas más humanas, para que tú puedas vivir un día más sin culpa ni castigo, y tú, tu ni cuenta te das que en la ruina estoy por tanto pagarle al alcalde tus salidas condicionadas, las mismas que jamás respetaste.
Cuantos irán a recoger frutos del árbol que yo sembré para mi propia hambre. Y ellos, imbéciles, cuantos frutos morderán para luego tirarlo y coger otro solo para hacer lo mismo, y lo mismo, y otro, y uno más…
Y tu, árbol de vida, cuantos frutos mas de tu vientre les permitirás tomar? Cuantas hojas han de soltar tus ramitas antes que llegues a darte cuenta que yo cómo con pasión cada fruto tuyo, que si abone con agua de fuego tus tierras sagradas fue porque te amo, porque no quiero que nunca jamás se seque tu sabia bendita, y por volver a comer uno solo de tus jugosos frutos, podría vivir de aquellos que ellos han mordisqueado nada mas, los recogería del suelo con tanto amor como mece algo que viene de ti. Y comería todo el fruto, despacio, con pasión, como siempre me gusto hacerlo, como siempre me enseñaste a tomar algo que tiene una raíz tan mítica y misteriosa.
Y tu, árbol de vida, cuantos frutos mas de tu vientre les permitirás tomar? Cuantas hojas han de soltar tus ramitas antes que llegues a darte cuenta que yo cómo con pasión cada fruto tuyo, que si abone con agua de fuego tus tierras sagradas fue porque te amo, porque no quiero que nunca jamás se seque tu sabia bendita, y por volver a comer uno solo de tus jugosos frutos, podría vivir de aquellos que ellos han mordisqueado nada mas, los recogería del suelo con tanto amor como mece algo que viene de ti. Y comería todo el fruto, despacio, con pasión, como siempre me gusto hacerlo, como siempre me enseñaste a tomar algo que tiene una raíz tan mítica y misteriosa.
Muchas veces sueño que tengo que tomar una elección, pero despierto, y comprendo que la decisión ya fue tomada. Tú no estás mas conmigo…
Las horas siguen pasando, envueltas en un silencio ultra terrenal, aplastante, asfixiante. Pero llego también a comprender, que no tengo más aquella llave exacta que abra la cerradura que encadena tus labios y tus dedos.
No hay arma contra el silencio. Ni forma de volver atrás. Los pasos dados ni dios los borra, y yo aquí, escribiéndote una vez más, a ti, la de nombre innombrable, la del silencio arrastrado, la de ojos de palomillas negras revoloteando en un foco de un patio de una casa de verano, en un pueblo caluroso cerca del mar.
No hay arma contra el silencio. Ni forma de volver atrás. Los pasos dados ni dios los borra, y yo aquí, escribiéndote una vez más, a ti, la de nombre innombrable, la del silencio arrastrado, la de ojos de palomillas negras revoloteando en un foco de un patio de una casa de verano, en un pueblo caluroso cerca del mar.
Palabras y frases tales como “no rendirse” “no claudicar” “no olvidar” “no soltar” me cruzan en la mente noche a noche, 29 horas al día, pero tu silencio sigue y seguirá pesando más de lo que pueda soportar. Si tan solo tuviera una forma de saber tu mente, saber qué es lo correcto, cual es el siguiente paso a dar que no haga que te aleje un milímetro más al abismo…
Soy un niño, jugando a escribir en la arena del tiempo, donde un mar implacable borra poco a poco mis huellas, y yo con un palito remarco las letras que sueño eternas, para que jamás las olvides, y siempre sepas quien fue quien te ama como nadie lo hará…
Silenciosamente: Tu omitible amante.
No hay comentarios:
Publicar un comentario